El miedo, ¿aliado o enemigo?

Por: Mallinali Zazil Mejía Islas



Recién platicaba con un amigo acerca de la famosa zona de confort y me dijo “todo lo que quieres está más allá de tu miedo”, le respondí que me encantaba su frase. Después, con más calma, comencé a reflexionar al respecto. Sin duda, se trata de palabras inspiradoras, que deben haber ayudado a mucha gente a esforzarse y perseverar hasta lograr lo que anhelaba, pero es que el miedo no solamente es un obstáculo en la búsqueda de la felicidad y el éxito, también es un gran foco rojo en la conservación de nuestra salud y seguridad, que debe haber salvado a varias personas en más de una ocasión.

Hoy, en medio de la pandemia de COVID-19, el miedo debe ser comprendido como un aliado para cuidarnos y ser solidarios/as con los/as demás, no como un enemigo que nos inmovilice o que justifique prejuicios y malos tratos.

Para empezar, hay que tener claro que los seres humanos nacemos con algunas emociones que nos permiten sobrevivir y adaptarnos a nuestro ambiente: la alegría, el asco, la ira, el miedo, la sorpresa y la tristeza. Todas las personas tenemos respuestas fisiológicas y expresiones faciales similares al experimentarlas, lo que no sucede con los sentimientos, que son reacciones afectivas aprendidas y más duraderas, por lo que cada individuo responde de manera diferenciada. El temor, la inseguridad y la incertidumbre son sentimientos que también podemos experimentar durante esta contingencia.

El miedo, como todas las demás emociones, tiene una función: nos protege de amenazas ambientales. ¿Cómo? Preparándonos cognitiva y fisiológicamente para evitar o escapar de cualquier situación que ponga en riesgo nuestra integridad y, claro, llevándonos a la acción. Pensamientos como “me podría contagiar” y sensaciones como la taquicardia son algunos ejemplos.

Si bien el miedo o los sentimientos relacionados nos pueden ayudar a comportarnos preventivamente durante esta cuarentena, también nos pueden paralizar u orillar a tener conductas disfuncionales, como desinfectar compulsivamente o ser violentos/as. ¡Cuidado con la paranoia!

No dejes que tu miedo se convierta en ansiedad, conoce las estrategias para afrontar esta amenaza y evita adquirir el virus de una manera razonable, por ejemplo, lávate las manos constantemente y no toques tu cara. Si necesitas más información, puedes contactar a Susana Distancia, una superheroína creada por el gobierno federal para frenar la transmisión de la infección por SARS-CoV-2, el coronavirus que se ha extendido por todo el mundo.

Si te sientes enfermo/a sigue estos sencillos pasos que señala la Secretaría de Salud:


Tampoco uses el miedo como pretexto para estigmatizar y/o discriminar a personas que tosen, estornudan o se ven un poco enfermas, solo mantén tu distancia y conserva tu humanidad, sé empático/a, ayuda si puedes, sé amable y solidario/a, que es lo que más necesita la sociedad en este momento.

Si tienes que salir a trabajar, toma las medidas necesarias para proteger tu salud. Si puedes quedarte en casa, hazlo, puede ser una buenísima oportunidad para empezar proyectos, terminar pendientes, convivir con la familia, descansar e, incluso, disfrutar de prácticas sexuales.

¿Recuerdas cuando despertabas y querías dormir cinco minutos más o cuando deseabas que el fin de semana tuviera otro día? Tu momento es ahora, aprovéchalo, porque cuando en unión venzamos al virus, habrá mucho trabajo que hacer y una economía que levantar.

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