ATENCIÓN PSICOLÓGICA A FAMILIARES Y PERSONAS QUE CONVIVEN CON EL DIAGNÓSTICO DE VIH


Por: Psic. Fabián Moreno / Psic. Elizabeth Ramírez




Hoy en día, la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es considerada como una condición crónica. Esto refiere, según Bravo (2014) que se trata de una enfermedad, la cual se mantiene a lo largo del tiempo, no puede prevenirse con alguna vacuna o ser curada con algún medicamento”. Sin embargo, dicha condición es controlable por medio de la toma diaria de medicamentos antirretrovirales, que tienen la función de reducir la probabilidad de progresión de esta infección y, a su vez, prevenir su transmisión.


Hasta este punto, es importante precisar que la infección por VIH no sólo tiene que ver con un impacto orgánico, también con otros aspectos como el político, sanitario, económico, educativo, familiar, social, psicológico, entre otros, siendo así necesaria una estrategia integral que cubra las necesidades de las personas con VIH.


Entre estas necesidades, Nogueda y Pérez (2014), señalan que “las personas, desde el momento que han sido informados de su resultado positivo al VIH y a lo largo de la enfermedad, en mayor o menor grado presentan alguna alteración emocional con severidad, tiempo e intensidad variables”, la cual influye en la calidad de vida de estas personas, es decir, en la percepción propia acerca del bienestar físico, psicológico, social y espiritual.


De esta manera, la calidad de vida puede evaluarse como la experiencia que una persona diagnosticada señala sobre temas tales como el conocimiento sobre VIH, las creencias sobre el diagnóstico (ejemplos: mantener en secreto el diagnóstico, asociar sentimientos de pena, culpa o estigma, tener pensamientos de desesperanza o limitación), la aceptación del diagnóstico, la apreciación sobre su salud, los síntomas depresivos, de estrés o ansiedad, la adherencia al tratamiento, las afectaciones físicas o sociales, el plan de vida y las redes de apoyo.

Con este panorama y considerando que las personas con VIH no están aisladas de relaciones significativas con otros quienes no tienen un diagnóstico, es usual notar que al área de la Clínica Psicológica de La Casa de la Sal A.C, también acudan familiares, parejas o amigos, quienes tienen inquietudes a partir del conocimiento del diagnóstico de un ser querido.


De igual manera, para parejas y familiares, la atención está enfocada en la búsqueda de necesidades, ya sea porque son cuidadores primarios lo cual implicará que contribuyan al autocuidado y supervisión del cumplimiento del tratamiento antirretroviral o, porque no tienen información de primera fuente para poder afrontar y reaccionar ante esta noticia.

Algo común en las personas que conviven con el VIH, es la intención de brindar apoyo y acompañamiento desde sus conocimientos y recursos propios, así como la posibilidad de generarlos a través de la atención de profesionales de la salud con el objetivo de “conseguir la mejor calidad de vida posible para las personas con VIH” (ONUSIDA, 2001).


De esta manera la atención psicológica seguirá una estrategia específica:

En primer momento comprenderá la situación que atraviesan quienes conviven con el diagnóstico de VIH; en segunda instancia, evaluará la percepción de estas personas en su bienestar físico, psicológico, social y espiritual; en tercer punto, limitará los alcances de esta intervención; en cuarto lugar, se brindará un espacio de seguimiento terapéutico hasta su finalización.


Entre las temáticas más frecuentes en la consulta de familiares, parejas o amigos de personas con VIH, se encuentran las relacionadas a:


  • Bienestar Físico, entendido como la capacidad de realizar actividad física y estar sano, las personas en torno a alguien con VIH, pueden presentar diferentes conflictos en esta área, para poder estar presente y acompañar a la persona con VIH, este acompañante necesita, primeramente atender su propia salud. Ante esto, se trabaja la importancia del autocuidado, si es necesario se pone en marcha un plan de atención médica, de igual forma, es frecuente que se hagan recomendaciones como realizar actividades lúdicas y estrategias de relajación o manejo del estrés.

  • Bienestar Psicológico, el cual comprende las emociones, creencias y conductas relacionadas al diagnóstico, donde puede intensificarse la preocupación por no tener conocimiento sobre VIH, por saber el estado serológico de la persona con VIH, por el estigma y discriminación, por ayudar a la persona con VIH a mejorar su estilo de vida o por presentar ellos, o la persona con VIH síntomas depresivos o de ansiedad relacionados al diagnóstico. En este aspecto las estrategias que se siguen, son las de psicoeducación respecto al VIH, es decir, que se aclaran todas las dudas que tiene el acompañante; se brinda y analiza la información para reconocer los límites de sus acciones ante los demás; se apoya para devolver la responsabilidad y toma de decisiones a la persona con VIH; se da un seguimiento concreto a los resultados del proceso terapéutico y se ayuda al desgaste emocional.


  • Bienestar Social, que se refiere a las relaciones cotidianas y económicas, en donde pueden presentarse dudas sobre el tratamiento, sobre sexualidad (derechos sexuales, violencia, empoderamiento, prácticas sexuales, orientación sexual, entre otros). En este aspecto, se realizan intervenciones grupales, familiares o individuales en donde se brinda información, orientación y contención emocional.


  • · Bienestar Espiritual, relacionado al sentido de vida, donde es probable sentir culpa, tristeza o desesperanza por conocer del diagnóstico. En este punto, se realizan estrategias individuales y grupales, buscando consolidar el apoyo mutuo y la búsqueda de sentido de vida para disminuir el malestar emocional.



Finalmente, se debe precisar que la atención psicológica, individual o grupal, para familiares y/o acompañantes de personas con VIH, puede promover habilidades de autocuidado, la modificación de creencias, conductas o emociones relacionadas al diagnóstico y la información pertinente a éste para mejorar la calidad de vida de personas con VIH, así como de aquellos que conviven con ellos.

Sabemos que en esta temporada, las necesidades de atención en el área de salud mental se harán más presentes, por ello La Casa de la Sal, está brindando psicoterapia a distancia a personas con VIH y asesoría psicológica a familiares, parejas y/o acompañantes

En la Casa de la Sal. A.C., damos atención psicológica e impartimos talleres a personas con VIH, así como a familiares, parejas y acompañantes, si lo necesitas, acércate a nosotros vía WhatsApp al teléfono 55 4882 3585.


REFERENCIAS

Bravo, M. (2014). Capítulo 3. Generalidades psicológicas de los pacientes crónico-degenerativos. En: Medicina Conductual. Teoría y práctica. Qartuppi: México, 46.

González, U. y Reyes, A. (2012). Algunos aspectos del proceso que viven los cuidadores primarios de un enfermo crónico-degenerativo. Revista Electrónica de psicología Iztacala, 15(2).

Nogueda, M. y Pérez, B. (2014). Capítulo 13. Importancia de la Medicina Conductual en el abordaje psicológico de las personas que viven con VIH/SIDA. En: Medicina Conductual. Teoría y práctica. Qartuppi: México, 265

ONUSIDA (2001). El SIDA: Cuidados paliativos. Colección Prácticas Óptimas del ONUSIDA: Ginebra, 3.

Ortiz, M. (2007). Experiencias en la intervención psicológica con familias de personas dependientes. Intervención psicosocial, 16(1), 93 – 105.

Prieto, F; Casaña, S; Ibarguichi, L. y Pérez, S. (2007). Efectos psicológicos de las personas afectadas por VIH-SIDA: Líneas de actuación [En línea]. Recuperado el 29 de enero del 2020 de: http://www.infocop.es/view_article.asp?id=1651

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